domingo, 26 de abril de 2020

miércoles, 22 de abril de 2020

lunes, 13 de abril de 2020


Queridos alumnos, alumnas y familias:

En primer lugar mi felicitación pascual para todos.
En estas circunstancias que estamos viviendo, la mejor noticia que podemos escuchar es ¡CRISTO VIVE! ¡HA RESUCITADO!, Él es el que nos acompaña y fortalece. Así que, con la confianza en Él, retomamos las tareas académicas.
Vuelvo a felicitaros por la respuesta tan positiva que tuvisteis en los últimos días del trimestre pasado.
Todos nos vimos un poco desbordados.
Ahora, me gustaría que, en la medida de lo posible mantengamos el contacto virtual, para compartir experiencias, expresar preocupaciones, deseos y todo aquello que nos ayude a echar fuera los miedos, que puedan ir surgiendo por esta situación. Y también, por supuesto compartir esperanza.
Vamos a continuar aprendiendo lo que podamos, pero, sobre todo, vamos a recorrer juntos este camino, para fortalecernos mutuamente.

Tenemos varios medios para continuar con la comunicación: el blog de la asignatura maricarmen-sembrandoesperanza.blogspot.com, para poner la información necesaria, como las semanas anteriores, y el correo electrónico religionlosvillares@gmail.com, para la comunicación, enviar tareas, hacerme consultas, y poder responderos. Si es posible, que tengáis vuestra propia cuenta de correo.
Y por supuesto el uso de la plataforma Séneca. Por ahí me seguiré comunicando con todos vosotros.
Si las circunstancias lo permiten y funcionan las plataformas que tenemos, podríamos tener alguna videoconferencia, en la hora de clase que tenemos en el horario, para vernos y compartir. Además de plantear vuestras sugerencias para continuar con vuestro aprendizaje, de la forma más sencilla y ágil para todos. Para ello he creado las clases en el aula virtual que tenemos en el centro, y que sé que algunos ya utilizáis. Lo ideal es que esta semana nos viésemos, compartiéramos experiencias, sugerencias, y propuestas para seguir las próximas semanas, pero de momento está fallando y no puedo convocar la reunión virtual para los grupos de mañana.
También sé que muchos utilizáis classroom, es muy fácil y por ahí sería una forma muy sencilla de enviarnos materiales y tareas, vosotros y yo.

Estoy a vuestra disposición, para ayudaros, en lo que pueda.

En resumen:

-      Séneca: para poner las actividades evaluables, como antes, y establecer la comunicación necesaria, con vosotros y con vuestros padres. Por ahí también puedo recibir, como antes, vuestros mensajes.

-      Aula Virtual del instituto para las videoconferencias, cuando se pueda. Recibiréis mensaje para el día y hora que podríamos conectarnos.

-      Classroom: cada clase tiene su contraseña para poder entrar y ver lo que os publico, así como espacio para intercambio de materiales. Vamos a ver cómo resulta. Ahí las tareas llegan organizadas a cada clase y mucho mejor.


-      El correo electrónico religionlosvillares@gmail.com

Recibid un fuerte abrazo, y siempre en comunión con la oración a Dios para que pronto salgamos de esta situación de dolor y sufrimiento.

                                                                          Mª Carmen Ropa González
Profesora de Religión Católica
Los Villares 13 de abril de 2020

martes, 31 de marzo de 2020

¡¡FELÍZ SEMANA SANTA Y PASCUA DE RESURRECCIÓN!!


Queridos amigos-as:

En los días que se acercan de la Semana Santa, Jesús va a decirnos en qué consiste la verdadera Vida.
Jesús nos ha ganado el corazón. Jesús es el camino que queremos recorrer, porque estamos convencidos de que para vivir de verdad hay que amar como Él ha amado. Nos disponemos a seguir paso a paso su entrega hasta la cruz que nos abre las puertas de la vida más plena: celebraremos alegres esta Vida en la noche de la Vigilia Pascual y durante los cincuenta días de Pascua, y seremos todo el año, con todas nuestras fuerzas, discípulos y testigos del Señor.
Por eso os animo a que mováis vuestro corazón para acompañarle, y así poder descubrir:
-          Que Él es la Vida venida del cielo. Por eso lo aclamamos el Domingo de Ramos.
-          Que sirviendo a los demás y amando construimos la fraternidad que quiere Jesús, así Él lava los pies a sus apóstoles para demostrar que el servicio a los demás es distintivo de sus discípulos. También nos deja el gran regalo: su Cuerpo y su Sangre, su presencia para siempre en la Comunidad. Todo ello lo celebraremos, reunidos alrededor de la mesa de Jesús en su última Cena, la tarde del Jueves Santo en la fiesta del Amor.
-           Que muriendo, rompemos en nosotros el hombre viejo con sus acciones de rencor, odio y violencia. Esto lo meditaremos el Viernes Santo contemplando la muerte injusta de Jesús. Jesús nos ama hasta el extremo, hasta aceptar la muerte. Le agradecemos su entrega y afirmamos nuestra fe en Él. Creemos que en Él la humanidad entera, con sus penas y dolores, encontrará la vida.
-          El Sábado Santo y el Domingo de Pascua, viviremos la alegría de la resurrección de Jesús, con la que nos invita a la aventura de la amistad, de la Alianza y de la Vida con Dios, con la naturaleza y con los hombres. Contemplamos a Jesús solidario con todos los mortales, sembrado en el sepulcro para hacernos a todos espiga de su cosecha y de su gloria. Más fuerte que el mal que ensombrece el mundo, más fuerte que nuestro pecado, más fuerte que todos los poderes injustos, el Amor de Dios ha vencido y nos abre las puertas de la Vida. ¡Jesús ha resucitado! Con alegría desbordante nos unimos a Cristo por la Luz, por la Palabra, por el agua del Bautismo y el pan y el vino de la Eucaristía. Nos comprometemos a ser siempre sus testigos.

Os invito a todos a celebrar estos Misterios fundamentales de nuestra Fe cristiana, desde la casa, desde donde cada uno esté, pero siempre desde el corazón.
Sin duda será una Semana Santa diferente, y que nunca olvidaremos.  
Con el deseo de que tengáis una Feliz Pascua de Resurrección en compañía de vuestras familias, y que, Cristo resucitado, transforme el sufrimiento actual por la pandemia, en esperanza y gozo.

Recibid un afectuoso saludo
Mª del Carmen Ropa González
Profesora de Religión Católica

PADRE NUESTRO NAZARENO 

            Padre Nuestro, Nazareno                              Y que no nos falte el pan,                  

              que siempre estás en el Cielo                       el trabajo y el ejemplo.
            y, esta noche, junto a mí,                              
            bajo el peso de la Cruz                                  Líbranos de todo mal,
            y el brillo de los luceros.                               Padre Jesús Nazareno.

            Santificado sea tu nombre,                            Aleja la tentación
            siempre, Jesús Nazareno,                              de estos tus humildes siervos
            y, con tu paz y perdón,                                   que, en “madrugá” cada año,
            llegue a nosotros tu Reino.                            siguen tus huellas sangrantes
                                                                                   y lloran con tu recuerdo.
            Hágase por todo tiempo,                  
            en la Tierra y en el Cielo,                              Y quieren salvar sus almas
            tu Divina Voluntad,                                       para, al final de los tiempos,
            Jesús Sufriente y Sereno.                               presentarse ante el Creador
                                                                                   y escuchar que el Padre Eterno,
            Perdona, Señor a todos;                                con mirada bondadosa,
            haz que todos perdonemos;                           uno a uno, va diciendo:
            ampara a tus penitentes,
            mira a Tus pies a Tu pueblo                          “Tú sí seguiste a Jesús:        
que, a pesar de sus pecados,                         ¡con Él fuiste NAZARENO!
            a Ti sigue recurriendo.                                              

                                              AVE MARÍA DE LA ESPERANZA

Sálvete Dios, Esperanza                                Esperanza desolada,

                Ave, María Nazarena,                                  escucha nuestra oración
llena de Gracia de Dios                                    y, por nosotros, tus hijos,
                en triste noche de pena.                                a Jesús el Nazareno,
                                                                                      elévale la plegaria
            Dios Nazareno es contigo                              que, viniendo de tus labios,
            en la oscura madrugada                                no dejará de escucharla.
            y, en camino de la muerte,                                                   
Desde ahora, y en la vida,
            más que el dolor y la Cruz,                            sé siempre nuestra Esperanza.
            por culpa de mis pecados,                             Y, cuando la última ropa
            le pesan, Madre, tus lágrimas.                          sea la túnica morada
                                                                                    y, en busca del Juicio Eterno,
            Bendita seas, Dolorosa,                                 con temor vaya nuestra alma…
                Virgen de amor abnegada,                           
                entre mujeres del mundo                             ¡que no nos falten, María,
                de todas clases y razas.                                ni el apoyo de tu mano,
                                                                                    ni el de Jesús, tu Hijo Bueno,

            Y que también sea bendito                             que lavó nuestros pecados…

            el fruto de tus entrañas:                                  con la Sangre del Cordero
            este Cristo Nazareno                                     y hoy, postrados a tus plantas,
            al que tu pueblo acompaña.                           nos convierte en NAZARENOS!
Santa Madre del Sufriente,                                   
                                                                                        Autor: Baldomero Patón