Esta celebración pone de relieve la urgencia de formar una ciudadanía global comprometida con el respeto a los Derechos Humanos, la paz y la no violencia.
Una celebración global
El Día Escolar de la No Violencia y la Paz se celebra en el Hemisferio Norte el 30 de enero (en el Hemisferio Sur se celebra el 30 de marzo), desde 1964, gracias a la iniciativa del profesor, poeta y pacifista mallorquín Llorenç Vidal, quien decidió llevar el pensamiento de Mahatma Gandhi a todas las escuelas. Ese día se recuerda el asesinato de Gandhi y se trata de promover la educación en valores como la tolerancia, la solidaridad, la no violencia y el respeto a los derechos humanos en los centros educativos.
Gandhi es la figura representativa de la defensa no violenta y la resistencia pacífica. Para él, la paz era el único camino que se debe recorrer por la humanidad si se quiere acabar con la violencia y la injusticia en el mundo.
Por esta razón, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció esta celebración promovida por UNICEF en el año 1993, y poniendo de relieve la urgencia de promover valores de solidaridad, respeto a los Derechos Humanos, la no violencia y la paz, a través de la Educación como instrumento. La propuesta es formar una ciudadanía global comprometida con la paz y la no violencia.
Los valores que construyen la paz
En la escuela se cultiva una cultura de paz con la educación en valores como el respeto, la justicia, la libertad, la igualdad, la tolerancia, la responsabilidad y la confianza. Los niños, las niñas, adolescentes y jóvenes aprenden a establecer relaciones entre sus iguales y con las personas adultas basadas en el diálogo, la conciliación, la empatía y la colaboración.
En un mundo caracterizado por el aumento de la violencia, la intransigencia y el conflicto, son precisamente las niñas, los niños, jóvenes y adolescentes quienes más expuestos están y son más vulnerables a sus consecuencias.
Es necesario educar para cambiar esos comportamientos destructivos, para generar ciudadanas y ciudadanos comprometidos con la paz. Es urgente orientar hacia una información veraz, hacia un uso responsable de la tecnología si se quiere mejorar la vida en la escuela, en las familias y en la sociedad.
Actualmente el ser humano vive en un mundo revolucionado, con cambios constantes, conflictos entre países, violencia, muertes, luchas, discriminación, cierre de fronteras, movimientos migratorios, hambre y pobreza extrema. El reto consiste en la capacidad de eliminar cualquier tipo de violencia para construir el mundo que anhela la humanidad donde haya justicia, igualdad, bienestar, dignidad y todo lo que conduzca a dar valor a la vida.
Todas las personas que forman parte de la escuela pueden contribuir a la formación de ciudadanos y ciudadanas que tengan interés por conocer, comprender, reflexionar e interpretar la realidad, mediante una pedagogía en la que el día a día escolar sea dialogante, participativo y transformador.
Dos grandes retos de las escuelas de hoy. Enseñar:
- A niños, niñas y jóvenes a vivir juntos, a aprender unos de otros, a colaborar, a compartir los esfuerzos por comprender el mundo personal, social y natural.
- A los jóvenes a trascender la propia identidad personal para que puedan así “reconocerse en el otro”, abrazar la tolerancia, respetar la diversidad y preocuparse por los demás.
Una cultura de paz en todas las etapas educativas
La paz se educa en todas las etapas de la vida, y, por tanto, se puede promover en todas las etapas educativas.
En la educación Infantil, se comparte la importancia de vivir en un entorno de paz y el daño que produce la violencia, así como que la paz existe si nosotros la construimos. Se les muestran aquellas emociones relacionadas con la paz como la alegría, amor, tranquilidad, en contraposición a las relacionadas con la violencia, como la ira, el miedo o la tristeza. También aprenden el respeto, la capacidad para expresar las propias frustraciones sin violencia, a pedir ayuda en caso de conflicto o a desarrollar la empatía y la preocupación por los sentimientos de los demás.
En Primaria, se les enseña a analizar las causas de las guerras y sus consecuencias, los conflictos de nuestro entorno; y se les ayuda a desarrollar habilidades para controlar y resolver pacíficamente conflictos y a diferenciar entre conflicto y violencia.
Y, por último, en Secundaria se les muestra las dinámicas de un conflicto, sus implicaciones e impacto sobre la vida de las personas, el papel de la democracia y la participación ciudadana en la protección de la paz. Se les ayuda a desarrollar la conciencia critica ante los medios de comunicación y las redes y la capacidad de aplicar estrategias eficaces de resolución de conflictos en disputas ajenas o en situaciones que les afectan personalmente; así como reflexionar sobre los propios estereotipos y prejuicios.
Con ello se pretende fomentar la tolerancia, el entendimiento y el respeto mutuo entre personas de distinta procedencia y modos de pensamiento.
Un día para el encuentro y la celebración
La educación en y para la tolerancia, la solidaridad, la concordia, el respeto a los Derechos Humanos, la no-violencia y la paz son motivos para recordar el 30 de enero. En el Día de la Paz, los centros educativos se comprometen como defensores de la paz y entendimiento entre personas de distinta procedencia y modos de pensar.
Una educación inspirada en una cultura de no violencia y paz permite al alumnado adquirir conocimientos, actitudes y competencias que refuercen su desarrollo como ciudadanía global crítica y comprometida con los derechos de todas las personas.
“La paz no es solamente un valor que deba regir las relaciones internacionales. La paz es también un derecho humano del que todas las personas, los grupos y los pueblos somos titulares: todas y todos tenemos derecho a vivir en paz, a una paz justa, sostenible y duradera.” (UNESCO)
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